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Ajuste de cuentas (#1)

Tabla de contenido de Ajuste de Cuentas

  1. Ajuste de cuentas (#1)
  2. Ajuste de cuentas (#2)
  3. Ajuste de Cuentas (y #3)

Como lo prometido es deuda, a partir de hoy voy a ir haciendo una colección de artículos sobre cómo leer los números de una empresa, con el contenido basado en el libro de Lynch. En ellos vais a ir viendo cómo se leen e interpretan las cuentas y balances financieros de una empresa, todo estructurado y explicado para novatos (como un servidor), con lo que espero que os sirva a modo de pequeña aproximación, y si luego queréis, podéis sumergiros de forma más técnica en este aspecto.

¿Pero qué es un balance? Bien, un balance es a “grosso modo” un informe donde se muestra “lo que se tiene” y “lo que se debe“. Para ello te voy a narrar la historia de una persona cualquiera que un día decide dar el paso y montar su propia empresa, llámale “Sr. X”, pero puedes ponerle tu nombre mismo si quieres y la profesión que te de la gana, pero la forma de leer sus cuentas siempre será de la misma forma.

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“Sr. X” es un ingeniero muy experimentado aficionado a las nuevas tecnologías. Le gusta mucho idear y probar cosas nuevas. Un día, poniendo en uso sus conocimientos idea un nuevo tipo de impresora de altas prestaciones, con un acabado en la impresión óptimo mediante su tecnología patentada y que además puede competir en el mercado a un precio moderado en comparación con las ya existentes.

Una vez que tiene ya preparado el producto, la empresa del “Sr. X” ya puede salir a competir al mercado. Su empresa “Impresoras Sr. X” nace con un capital de 100.000€ mediante un préstamo que pide su creador al banco. Su balance de cuentas tiene ya los 100.000€ divididos en 50.000€ en efectivo y los otros 50.000€ en el apartado de “Equipamiento“, ya que ha tenido que gastar esa cantidad para comprar maquinaria y herramientas.

A esto hay que poner sobre la mesa la “depreciación“, término por el cual se denomina a la pérdida de valor que tiene la maquinaria, el material, las herramientas, los útiles de oficina etc. con el paso del tiempo. Al contrario de las propiedades inmobiliarias, todo estos elementos envejecen mucho más rápido y se quedan inservibles u obsoletos. Como puedes observar, esta depreciación es “0” en el primer día obviamente.

ACTIVOS 1er Día Año 1 Año 2 Año 5
Efectivo 50.000 25.000 40.000 180.000
Por cobrar - 19.500 49.500 254.500
Inventario - 30.000 80.000 310.000
Activos totales 50.000 74.500 169.500 744.500
         
Bruto en propiedad 50.000 50.000 120.000 500.000
Depreciación Acumulada - 10.000 34.000 250.000
Neto en propiedad 50.000 40.000 86.000 250.000
TOTAL ACTIVOS 100.000 114.500 255.500 994.500

Observa ahora a la tabla de Pasivos. Esto indica lo que el “Sr. X” adeuda. En el primer día, su empresa no adeuda nada, ya que el préstamo que pidió fue personal, con lo que se reducen a “0″.

PASIVOS 1er Día Año 1 Año 2 Año 5
Facturas - 10.000 20.000 100.000
Deuda Bancaria - - 121.000 -
Deuda a 1 año - - - -
Total Pasivos Actuales 0 10.000 141.000 100.000
         
Deuda a largo plazo - - - -
TOTAL PASIVO 0 10.000 141.000 100.000

Debajo encuentras la tabla de Patrimonio. Una empresa puede adquirir patrimonio mediante dos formas: vendiendo acciones o por medio de los beneficios directos de su negocio. El primer día, la empresa del “Sr. X” todavía no ha hecho un duro vendiendo impresoras claro está, con lo que el “Patrimonio Retenido” como refleja la tabla es “0“. Así pues, en patrimonio solo aparecen los 100.000€ que “Sr. X” ha invertido en la compañía. Esto es el “Capital Pagado”.

PATRIMONIO 1er Día Año 1 Año 2 Año 5
Capital Pagado 100.000 100.000 100.000 700.000
Beneficios Retenidos - 4.500 14.500 194.500
  100.000 104.500 114.500 894.500

Pasa ahora a “Pasivos y Patrimonio en Accionariado” que es la suma de Pasivos Totales, Capital Pagado y Beneficios Retenidos. Después de todo esto se encuentra el tema de “Acciones“. Cuando el “Sr. X” invirtió los 100.000€ originales en su empresa, se reservó un stock de 10.000 acciones, con lo que al ser el único accionista, cada acción vale 10€ en el primero día de negocio. Esta decisión es totalmente arbitraria del “Sr. X”, es decir, el podría haber dividido el capital en el número de acciones que le hubiese dado la gana, como por ejemplo 1.000 acciones a 100€ cada una.

PASIVOS Y ACCIONARIADO 1er Día Año 1 Año 2 Año 5
  100.000 114.500 255.500 994.500
Acciones disponibles 10.000 10.000 10.000 15.000
Valor por Acción 10.00 10.45 11.45 59.63

Bien, a partir de aquí puedes observar como el tiempo va corriendo en la tabla: primer día, final de primer año, del segudo y del quinto. Comencemos con la situación a final del primero año:

En activos, sólo quedan 25.000€ en efectivo, ya que el “Sr. X” ha gastado la otra parte en gastos normales de cualquier empresa. También puedes ver como tiene una factura por cobrar de 19.500€, con lo que nos indica que alguién ha confiado en su negocio de impresoras, ha comprado el producto, pero todavía no ha pagado, con lo que es dinero que la compañía posee pero que no ha cobrado aún. Más abajo encontramos un inventario de 30.000€, lo que indica que el “Sr. X” tiene en sus almacenes impresoras por valor de 30.000€ esperando a ser vendidas. Todo el producto todavía no vendido se considera activo, a pesar de que no tiene ninguna garantía de que podrá vender esas impresoras en un futuro. Bajando en la tabla encontramos en “Bruto en Propiedad“, que permanece a 50.000€ pero ya vemos una depreciación de 10.000€ sobre el precio por el cual compró todo el material para la puesta a punto de su negocio. El “Sr. X” tendrá una deducción de 10.000€ de impuestos  debido a esta depreciación debido al tipo de depreciación que tiene la maquinaria que posee, se le permite deducir un 20% del valor cada año, con lo que 10.000€ es el 20% de 50.000€.

Pasemos al cuadro de Pasivos. Ahí encontramos 10.000€ en concepto de facturas que todavía no ha pagado la compañía (luz, agua, gas, materiales…).

Más abajo pasamos a Patrimonio, donde se observa una retención de beneficios de 4.500€, con lo que la empresa pasa a tener un patrimonio valorado en 104.500€, que incluyen los 100.000€ que el “Sr. X” invirtió al principio más los beneficios del primer año. Hay que tener en cuenta que podría haber elegido qué hacer con esas ganancias, podría haberse embolsado ese dinero perfectamente, en vez de reinvertirlo en la empresa.

En el cuadro de Accionariado encontramos la consecuencia de esta acción: las acciones ahora mismo pasan a valer 10.45€, dado que el número disponible sigue siendo 10.000 acciones y el valor de la empresa está considerado en 104.500€.

Y así pasan los años, puedes ir observando como va actuando la empresa en función de los números que refleja las diferentes tablas. Fíjate ahora en el final del segundo año, en el cuadro de deudas aparece una por valor de 121.000€. Pero la clave es que en este caso no es el “Sr. X” el que está pidiendo prestado ese dinero, sino que esta vez el que lo pide es la propia empresa para crecer en cuanto a maquinaria, material de oficina, instalaciones, empleados… ¿te has fijado que esa deduda no aparece en el cuadro de patrimonio? cuando un banco presta dinero a una empresa no pasa a ser dueña de esta, tampoco cuando una persona compra bonos de la empresa, el “Sr. X” todavía posee 10.000 acciones y ¡su patrimonio ha crecido hasta 114.500€!

(Continuará)

Nota: Este artículo está basado en el libro de Peter Lynch “Learn to Earn” (Aprender a Ahorrar), si quieres puedes comprarlo en Amazon.

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